jueves, 22 de mayo de 2008

Recomendaciones para un suicida

El pasado fin de semana en medio de mi crisis existencial por los albañiles, que mi mujer estaba de juerga todo el sábado y yo con mis tres churumbeles, me dio por coger un libro de la biblioteca del I.E.S. , si, no pudo ser peor, era "El fuego del cielo" de César Vidal, según mi suegra, ese hombre que embelesa al hablar, que dice cosas como nadie, que es culto, que tiene tres carreras, que ha estudiado Historia (es curioso yo también lo hice pero lo mío carece de mérito, ya que allí lo único que aprendí es a ser "comunista", que dicho en otro tono es como un insulto).
Pues bien, el libro es... un libro de Aeropuerto, de leer mientras esperas el retraso de tu avión, dicho sea con el mayor de los respetos hacia los retrasos aéreos, y eso que no comienza mal, tiene ritmo, es muy erudito (demasiado), pero conforme se acerca el final empieza la Apoteosis Mística, llegan los arcángeles del Señor, las trompetas del Cielo... lo increíble, y todo se deshace, aparte que se ve a leguas la relación entre el militar que encuentra a Dios pero no abandona a sus compañeros de armas, y la meretriz redimida por el Salvador, ese dios de los pobres que los ama a todos y salvará lo poco digno que quedaba en el imperio Romano.
Así que si tienes gana de leer algo interesante debes ahorrártelo, si quieres.